Corte elude pronunciarse sobre ley antiaborto

Los ministros regresaron a jueces de Veracruz una norma que obliga a reeducar a la mujer que aborta.

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    Corte desestima polemico caso de aborto

    La joven fue supuestamente criminalizada por un aborto espontáneo y la corte devolvió el caso al tribunal inferior. (Publicado jueves 8 de septiembre de 2016)

    La Suprema Corte de Justicia de la Nación eludió el miércoles pronunciarse sobre una ley en el estado de Veracruz que castiga a la mujer que aborta a ser reeducada, pese a que hasta el momento no ha sido aplicado.

    Los ministros optaron por devolver el caso a los juzgados de Veracruz para que sea resuelto en instancias locales.

    Esa decisión no satisfizo a los abogados de Patricia Méndez, una estudiante veracruzana de 21 años, que en marzo de 2015 tuvo un aborto espontáneo, pero que tanto médicos como policías que lo presenciaron calificaron de provocado, además de que la sometieron a actos calificados de humillantes.

    La decisión de la Corte deja a Méndez en una incertidumbre jurídica, dicen sus abogados, porque ahora se ignora lo que decidirá el juez de turno al que sea asignado el caso.

    La defensa de Méndez tenía confianza en que el máximo tribunal del país declarara inconstitucional la ley veracruzana para incentivar un debate nacional sobre si el delito de aborto debe estar en los códigos penales o debería descriminalizarse.

    Esta última posibilidad preocupa a los sectores más conservadores del país, liderados por la Iglesia católica, que abiertamente ha defendido las reformas constitucionales en favor de la vida.

    El activismo de esos sectores conservadores ha incidido en reformas a las leyes que despenalizaban el aborto en 18 de los 32 estados del país, lo que ha sido criticado por defensores de derechos humanos.

    Más allá de las leyes, los colectivos de mujeres están preocupados por muchos comportamientos que consideran verdaderas torturas psicológicas y que las autoridades toleran de forma tácita. 

    Estas actitudes pueden ir desde médicos que se convierten en delatores ante la policía, sin preocuparse de las circunstancias de cada mujer, con lo que los fiscales cambian el delito de aborto por el de homicidio en grado de parentesco para que conlleve una pena mayor.