Recordando a Juan Gabriel

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Homenaje al Divo de Juárez

Médico de cabecera de Juanga revela cómo se cuidaba

Daniel Aquino dijo que el estrés y la falta de descanso fueron factores determinantes de su deceso

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    Juan Gabriel seguia tratamiento de urinoterapia

    Daniel Aquino, médico de cabecera del Divo de Juarez, reveló detalles de cómo se conservaba el artista (Publicado jueves 1 de septiembre de 2016)

    Daniel Aquino, médico de cabacera de Juan Gabriel, conversó con Telemundo sobre la salud de Juan Gabriel en sus últimos días.

    "El señor Alberto Aguilera -yo así siempre le conocía a Juan Gabriel- siempre estuvo estable, tuvo un estado de salud favorable", indicó Aquino. "Nomás que aquí las condiciones del estrés, la falta de descanso, fue lo que condicionó que su salud súbitamente se complicara".

    El doctor Aquino nos reveló entonces que Juanga "siempre estuvo bajo un tratamiento de urinoterapia durante mucho tiempo y eso le ayudó a mantenerse bastante bien durante varios años".

    La urinoterapia, práctica tradicional enmarcada en las terapias alternativas, consiste en el uso de la orina humana con fines cosméticos y terapéuticos, que suele incluir el beber la propia orina.

    Sobre el cansancio evidente de Juan Gabriel en videos en el que se le ve subiendo escaleras, dice Aquino que "sus giras eran cada vez más con menos descanso, llega un momento en que también lo veíamos en el escenario que acercaba sillas y se sentaba, pero era la excesiva carga de trabajo".

    Sin embargo, el médico especificó que no se trataba de un problema en sus articulaciones ni de huesos, solo cansancio.

    Aquella vez en Las Vegas en la que al Divo de Juárez le dio neumonía, el doctor indica que hubiera hecho falta más descanso entre una gira y otra.

    "Sabemos que el estrés es un asesino muy silente, que se va acumulando y puede detonar en un infarto o derrame cerebral, cosas que conocemos que son factores de riesgo a la salud", señala Aquino.

    "Yo constantemente le decía 'hay que descansar, hay que hidratarse, pero la carga de trabajo, su agenda siempre estaba al 100 y no había tiempo", lamenta.

    El médico dice que había hablado con su paciente sobre el tema de la muerte: "Una de sus voluntades es que él fuera cremado y que sus restos fueran repartidos, una parte en Cancún, una parte en Acapulco".

    En la conversación quedó claro que Juan Gabriel no tenía miedo a la muerte. "Él era un hombre muy pleno, muy gustoso en la vida", dice Aquino.

    Y a pesar de los largos que eran sus conciertos y de la falta de descanso "no lo vi nunca cansado, derrotado... y sí se cansaba pero no quedaba agotadísimo".